IMPORTANCIA Y DIGNIDAD DE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

1. La celebración de la Misa, como acción de Cristo y del pueblo de Dios ordenado jerárquicamente, es el centro de toda la vida cristiana para la iglesia, universal y local, y para todos los fieles individualmente, ya que con ella se culmina la acción con que Dios santifica en Cristo al mundo, y el culto que los hombres tributan al Padre, adorándole por medio de Cristo, Hijo de Dios. Además, se recuerdan en ella a lo largo del año los misterios de la redención, que en cierto modo estos se hacen presentes. Todas las demás acciones sagradas y cualesquiera obras de la vida cristiana se relacionan con ella, proceden de ella y a ella se ordenan.

2. Es, por consiguiente, de sumo interés que de tal modo se ordene la celebración de la Misa o Cena del Señor que ministros y fieles, participando cada uno a su manera, saquen de ella con más plenitud los frutos para cuya consecución instituyó Cristo nuestro Señor el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y Sangre y confió este sacrificio, como un memorial de su pasión y resurrección, a la Iglesia, su amada Esposa.

(Organización General del Misal Romano -O.G.M.R.- n.n. 1-2)

Kiononía san Ignacio