III Domingo de Pascua (B) Reflexión

ENEMIGOS ACTUALES DEL CRISTIANISMO

 Por: Leonardo Suárez, Pbro

Párroco Parroquia San Jerónimo, Diócesis de Engativá, Bogotá – Col

Hoy como en las diferentes comunidades cristianas primitivas habían muchos factores internos y externos que atentaban contra la unidad de la naciente Iglesia. Los enemigos del cristianismo siempre han existido en todas las épocas de la historia de la humanidad. Solo quiero mencionar tres enemigos que nos hicieron y nos hacen tanto daño poniendo a prueba nuestra fe.

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  1. GNOSTICISMO

San Juan en una de sus cartas declara la universalidad del pecado como experiencia personal de cada hombre y lo hace en contra de los autosuficientes (gnósticos). Si hay pecado existe también el perdón, si hay juicio existe la gracia, porque tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo. Pero el no pecar es solo una parte, es necesario guardar los mandamientos. Subyace en estas afirmaciones de Juan la postura de los gnósticos, que hacían consistir la perfección en el mero conocimiento. Y es que el gnosticismo fue tal vez la herejía más peligrosa que amenazó a la iglesia primitiva durante los tres primeros siglos. Influenciada por filósofos tales como Platón, el gnosticismo está basado en dos falsas premisas. Primero, adopta un dualismo en cuanto al espíritu y la materia. Los gnósticos aseguran que la materia es inherentemente mala y el espíritu es bueno. Como resultado de esta presuposición, los gnósticos creen que nada hecho en el cuerpo, aun los más grandes pecados, tienen importancia alguna, porque la vida real existe solamente en la realidad del espíritu.

Segundo, los gnósticos afirman poseer un elevado conocimiento, una “verdad más elevada” dada a conocer solamente a unos pocos. El gnosticismo viene de la palabra griega gnosis que significa “conocer,” porque los gnósticos sostienen poseer un conocimiento más elevado, adquirido no en la Biblia, sino en algún plano místico superior de la existencia. Los gnósticos se ven a sí mismos como una clase privilegiada, elevada sobre todas las demás por su alto y más profundo conocimiento de Dios.

Para desacreditar la idea de cualquier compatibilidad entre el cristianismo y el gnosticismo, uno sólo tiene que comparar las enseñanzas de dos de las principales doctrinas de la fe. En cuanto a la salvación, el gnosticismo enseña que la salvación se gana a través de la adquisición del conocimiento divino el cual lo libera a uno de las ilusiones de las tinieblas. Aunque ellos afirman seguir a Jesucristo en Sus enseñanzas originales, ellos lo contradicen a cada paso. Jesús no dijo nada acerca de la salvación a través del conocimiento, sino por la fe en Él como Salvador del pecado. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9). Es más, la salvación que ofrece Cristo es gratuita y disponible para todos (Juan 3:16), no solo para un selecto grupo que haya alcanzado una revelación especial.

El cristianismo asegura que hay una fuente de la Verdad y que esa es la Biblia, la inspirada e inerrante Palabra del Dios vivo, la única norma infalible de fe y práctica (Juan 17:17; 2 Timoteo 3:15-17; Hebreos 4:12). Es la revelación escrita de Dios para la humanidad y nunca es suplantada por pensamientos, ideas escritos o visiones humanas. Los gnósticos, por otra parte, usan una variedad de escritos heréticos primitivos conocidos como los evangelios gnósticos, una colección de falsificaciones que aseguran ser los “libros perdidos de la Biblia.” Afortunadamente, los padres de la iglesia primitiva fueron casi unánimes en reconocer a estos pergaminos gnósticos, como fraudulentas falsificaciones que exponen falsas doctrinas acerca de Jesucristo, la salvación, Dios y cada una de las demás verdades cruciales del cristianismo. Hay incontables contradicciones entre los evangelios gnósticos y la Biblia. Aún cuando son auto-llamados gnósticos cristianos citados de la Biblia, ellos re-escriben versos y partes de versos para que armonicen con su filosofía, una práctica que está estrictamente prohibida y contra la cual advierte la Escritura (Deuteronomio 4:2, 12:32; Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:18-19).

La Persona de Jesucristo es otra área donde el cristianismo y el gnosticismo difieren drásticamente. El gnóstico cree que el cuerpo físico de Jesús no era real, sino que sólo “aparentaba” ser físico y que Su espíritu descendió sobre Él en Su bautismo, pero lo dejó justo antes de Su crucifixión. Tales opiniones destruyen no sólo la verdad sobre la humanidad de Jesús, sino también de la expiación, puesto que Jesús no sólo tuvo que ser verdaderamente Dios, sino también verdaderamente humano (y físicamente real) quien realmente sufrió y murió sobre la cruz a fin de ser un sacrificio sustitutivo y aceptable por el pecado (Hebreos 2:14-17). El punto de vista bíblico sobre Jesús, afirma Su completa humanidad, así como Su completa deidad.

El gnosticismo está ligado a muchas herejías de la Nueva Era. Está basado en un abordaje de la verdad místico, intuitivo, subjetivo, interno, y emocional, lo cual no es del todo nuevo. Es algo muy viejo, regresando de alguna forma al Jardín del Edén, donde Satanás cuestionó a Dios y las palabras que Él habló, y convenció a Adán y Eva de rechazarlas y creer una mentira. Él hace la misma cosa hoy, mientras que “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Él aún cuestiona a Dios y la Biblia y atrapa en su red a aquellos que son o ingenuos y escrituralmente ignorantes o a quienes están buscando alguna revelación personal que los haga sentir especiales, únicos y superiores a los demás. Pero las revelaciones extra-bíblicas siempre conducen al error. Sigamos al apóstol Pablo quien nos dice, “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21) y esto hacemos por medio de compararlo todo con la Palabra de Dios, la única Verdad.

  1. LA NUEVA ERA

Desde hace treinta años se viene formando una ola cultural/filosófica/religiosa que pretende reaccionar contra el presente estado de la humanidad y empujar la humanidad hacia una nueva conciencia, hacia una nueva forma de ser espiritual. A esta ola le llamamos la Nueva Era (New Age) y, hoy por hoy, no hay ningún aspecto de nuestra vida que no ha sentido sus efectos de alguna forma.

Las ideas y los objetivos de la Nueva Era recogen elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología trans-personal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes. Los mezcla y los comercializa de mil formas, proclamando el inicio de una nueva época para la humanidad. Pero, en el fondo, no parece ser más que otro intento vano del hombre de salvarse a sí mismo haciendo promesas que no puede cumplir y atribuyéndose poderes que no posee.

La Nueva Era no es una secta, ni una iglesia, ni una religión. Es una forma de ver, pensar y actuar que muchas personas y organizaciones han adoptado para cambiar el mundo según ciertas creencias que tienen en común. Pero no tiene jefe, ni reglas, ni doctrinas fijas, ni disciplina común.

 

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc… pero no es una religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones y también de las ciencias y de la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas a las preguntas más importantes de la vida humana. A veces inclusive usa un lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.

 

Todo tipo de persona puede formar parte de la Nueva Era. Sus líderes y pensadores suelen ser gente de la “revolución contracultural” de los años 60 y 70 que rechazó los valores y los caminos religiosos tradicionales a favor del libertinaje, de la cultura de la droga, del amor libre y de los experimentos de las comunidades utópicas. Hoy sus ideas están tan difusas que gran número de personas las comparten sin un rechazo formal y evidente de su propia cultura o su estilo de vida.

 

Lo típico de la Nueva Era es el espíritu de individualismo que permite a cada quien formular su propia verdad religiosa, filosófica y ética. Pero hay algunas creencias comunes que casi todos los participantes de la Nueva Era comparten:

  1. El mundo está por entrar en un período de paz y armonía mundial señalado por la astrología como “la era de acuario”.
  1. La “era de acuario” será fruto de una nueva conciencia en los hombres. Todas las terapias y técnicas de la Nueva Era pretenden crear esta conciencia y acelerar la venida de la era de acuario.
  1. Por esta nueva conciencia el hombre se dará cuenta de sus poderes sobrenaturales y sabrá que no hay ningún Dios fuera de sí mismo.
  1. Cada hombre, por tanto, crea su propia verdad. No hay bien y mal, toda experiencia es un paso hacia la conciencia plena de su divinidad.
  1. El universo es un ser único y vivo en evolución hacia el pleno conocimiento de sí y el hombre es la manifestación de su auto-conciencia.
  1. La naturaleza también forma parte del único ser cósmico y, por tanto, también participa de su divinidad. Todo es “dios” y “dios” está en todo.
  1. Todas las religiones son iguales y, en el fondo, dicen lo mismo.
  1. Hay “maestros” invisibles que se comunican con personas que ya han alcanzado la nueva conciencia y les instruyen sobre los secretos del cosmos.
  1. Todos los hombres viven muchas vidas, se van reencarnando una y otra vez hasta lograr la nueva conciencia y disolverse en la fuerza divina del cosmos.

 

Cuando alguien no acepta esta absurda visión de Dios, del hombre y del mundo, la Nueva Era le dice que su conciencia todavía no está iluminada y que su comprensión está condicionada por esquemas culturales que serán superados en la nueva era.

  1. LOS MISMOS CRISTIANOS

También hoy hay “cristianos paganos” que “se comportan como enemigos de la cruz de Cristo”. Lo dijo el Papa Francisco en una de sus homilías en la Casa Santa Marta. El Pontífice insistió en que hay que evitar las tentaciones de mundanidad que nos llevan a la ruina. Hay cristianos que van hacia adelante en la fe y cristianos que se comportan “como enemigos de la cruz de Cristo.” Francisco se inspiró en las palabras de San Pablo a los Filipenses y se detuvo en dos grupos de cristianos presentes en la actualidad, como también lo eran en el tiempo de dicho apóstol. “Ambos grupos – dijo – estaban en la Iglesia, todos juntos, iban a misa el domingo, alababan al Señor, se llamaban cristianos”. Entonces, ¿cuál era la diferencia? Los segundos “¡actúan como enemigos de la cruz de Cristo! Cristianos enemigos de la cruz de Cristo “. Son, remarca el Papa, “cristianos mundanos, cristianos de nombre, con dos o tres cosas de cristiano, pero nada más. ¡Cristianos paganos!”. “El nombre cristiano, pero la vida pagana”. O, continuó, “para decirlo de otra manera”: “Paganos con dos pinceladas de barniz de cristianismo, así aparecen como cristianos, pero son paganos”:

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