Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor (B): Reflexión

Meditación en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor

Corpus Christi

GRASSI, Nicola
Rosary Mother of God with Sts Dominic and Francis of Assisi
Oil on canvas, 110 x 161 cm
Narodna galerija Slovenije, Ljubljana

Francisco de Asís fue un profundo adorador del misterio de la Palabra hecha carne, lo cual le lleva a reconocer la presencia REAL de Cristo en las formas eucarísticas.
A continuación transcribimos algunas de sus reflexiones a propósito de la Solemnidad del Corpus Christi.

Meditemos con San Francisco de Asís sobre el amor del Señor hecho pan y vino.


De: Admominición 1.
El cuerpo del Señor

Dice el Señor Jesús a sus discípulos: Yo soy el camino, la verdad y la vida; ninguno viene al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceréis también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús: Tanto tiempo con vosotros, ¿y no me habéis conocido? Felipe, el que me ve a mí, ve también a mi Padre (Jn 14, 6-9). El Padre habita en una luz inaccesible (cf. 1Tim 6,15), y Dios es espíritu (Jn 4,24), y a Dios nadie lo vio jamás (Jn 1,18). Y no puede ser visto sino en espíritu, porque el espíritu es el que vivifica; la carne no le aprovecha a nadie (Jn 6,63). Ni siquiera el Hijo puede ser visto por nadie en cuanto igual al Padre, de forma distinta que el Padre, de forma distinta que el Espíritu Santo.
Por eso, todos los que vieron al Señor Jesús según la humanidad y no lo vieron ni creyeron, según el espíritu y la divinidad, que él era el verdadero Hijo de Dios, se condenaron. Del mismo modo, todos los que ven el sacramento, que se se santifica por las palabras del Señor sobre el altar por manos del sacerdote en forma de pan y de vino, y no ven ni creen, según el espíritu y la divinidad, que es verdaderamente el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, están condenados, como atestigua el Altísimo mismo, que dice: Esto es mi cuerpo y la sangre de mi nueva alianza etc. (Mc 14,22.24); y: Quien come mi carne y bebe mi Sangre, tiene la vida eterna (cf. Jn 6,55). Por tanto, el espíritu del Señor, que habita en sus fieles, está con aquel que recibe el santísimo cuerpo y sangre del Señor. Todos los demás, que no tienen dicho espíritu y presumen de recibirlo, comen y beben su propia condena (cf. lCor 1 1 ,29).
Por eso, hijos de los hombres, ¿Hasta cuándo seréis duros de corazón? (Sal 4,3). ¿Por qué no reconocéis la verdad y creéis en el Hijo de Dios? (cf. Jn 9,35). Mirad que diariamente se humilla (cf. Flp 2,8), como cuando vino desde el trono real, (Sab 18,15) al seno de la Virgen. Él mismo viene diariamente a nosotros en humilde apariencia. Cada día baja del seno del Padre al altar, en manos del sacerdote. Y como se mostró a los santos apóstoles en carne verdadera, así también ahora se muestra a nosotros en el pan sagrado. Y lo mismo que ellos con los ojos del cuerpo veían solamente su carne, mas con los ojos espirituales creían que El era Dios, así también nosotros, al ver el pan y el vino con los ojos del cuerpo, veamos y creamos firmemente que es su santísimo cuerpo y sangre vivo y verdadero.
Y de ese modo está siempre el Señor con sus fieles, como El mismo dijo: Mirad que yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos (cf. Mt 28,20).

***

BERLINGHIERI, Bonaventura
St Francis
1235
Tempera on wood
Church of San Francesco, Pescia

De: Carta a los custodios

Os ruego, más que si de mí mismo se tratara, que supliquéis humildemente al clero, cuando sea oportuno y lo creáis conveniente, que veneren sobre todas las cosas el santísimo cuerpo y sangre del Señor nuestro Jesucristo y los nombres santos y las palabras escritas por él, que santifican el cuerpo.
Deben tener preciosos los cálices, corporales y ornamentos del altar y todo lo relativo al sacrificio. Y si si el santísimo cuerpo del Señor está colocado en algún lugar indigno, lo pongan y lo conserven en lugar precioso, según el mandato de la Iglesia, y lo coloquen y lo lleven con gran veneración y lo administren con discreción a los demás.

***

De: Carta a toda la Orden (Franciscana)

Os ruego, por tanto, a todos vosotros, hermanos, besándoos los pies y con la caridad que puedo, que mostréis toda la reverencia y el honor que podáis al santísimo cuerpo y al santísimo sangre de nuestro Señor Jesucristo, en el que todas las cosas del cielo y de la tierra han sido pacificadas y reconciliadas con Dios todopoderoso.
También ruego en el Señor a todos mis hermanos sacerdotes que son y serán o desean ser sacerdotes del Altísimo, que cuando quieran celebrar la misa, ofrezcan, puros y puramente, con reverencia, el verdadero sacrificio del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, con santa y limpia intención, no por cosa alguna terrena ni por temor o amor humano, como para complacer a los hombres. Mas bien se oriente a Dios toda voluntad, deseando complacer sólo al mismo sumo Señor, en la medida de la gracia, porque sólo en ella se obra como a él le agrada; pues, como él dice: Haced esto en memoria mía; y si uno obra de otro modo, se convierte en un Judas traidor y se hace reo del cuerpo y de la sangre del Señor.
Recordad, hermanos míos sacerdotes, lo que está escrito en la ley de Moisés, que quien la incumplía, incluso en lo material, moría sin misericordia, por sentencia del Señor. ¡Cuánto mayores y más graves suplicios merecerán los que hayan pisoteado al Hijo de Dios y contaminado la sangre de la alianza, en la que es santificado, y ultrajado al espíritu de la gracia! Desprecia, pues, el hombre, contamina y pisotea al Cordero de Dios cuando, como dice el apóstol, no distingue ni discierne el pan santo de Cristo de otros alimentos o acciones, o lo come en vano e indignamente, a pesar de dice el Señor por medio del profeta: Maldito el hombre que realiza fraudulentamente la obra de Dios. Y a los sacerdotes que no quieren tomarse esto en serio los condena, diciendo: Maldeciré vuestras bendiciones.
Oíd, hermanos míos: si la bienaventurada Virgen es tan honrada, como se merece, porque lo llevó en su útero santísimo; si el bienaventurado Bautista se estremeció y no se atrevió a tocar la cabeza santa de Dios; si se venera el sepulcro donde yació algún tiempo, ¡cuán santo, justo y digno debe ser quien toca con sus manos, recibe en el corazón y en la boca y da a comer a otros no al (Cristo) mortal, sino al eternamente vencedor y glorioso, a quien los ángeles desean contemplar!.
Mirad vuestra dignidad, hermanos sacerdotes, y sed santos, porque él es santo. Y como el Señor Dios os ha honrado por encima de todos con este ministerio, amadlo así vosotros, reverenciadlo y honradlo más que a nadie. ¡Qué gran miseria y miserable mezquindad, cuando lo tenéis tan presente y vosotros os preocupáis de cualquier cosa del mundo! Todo hombre tema, todo el mundo se estremezca y exulte el cielo, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, está Cristo, el hijo de Dios vivo. ¡Oh altura admirable y estupenda dignación! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh humilde sublimidad, que el Señor Dios del universo e Hijo de Dios se humille de ese modo, hasta esconderse en un pequeño trozo de pan, por nuestra salvación!
Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante él vuestros corazones; humillaos también vosotros, para que él os ensalce. Nada vuestro, pues, retengáis para vosotros, para que os acoja totalmente quien se ofrece totalmente a vosotros.
Por eso amonesto y exhorto en el Señor que en los lugares donde viven los hermanos se celebre una sola misa diaria, según la forma de la santa Iglesia. Y si los sacerdotes del lugar son varios, por amor de caridad uno se contente con escuchar la celebración de otro sacerdote, porque el Señor Jesucristo llena a los que son dignos de él, ausentes o presentes. Él, aunque parezca estar en muchos lugares, permanece, no obstante, indiviso, sin merma alguna, y, siendo uno, obra en todas partes, como a él le agrada, con Dios Padre y con el Espíritu Santo Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén.

***

CIMABUE
Madonna Enthroned with the Child, St Francis, St. Domenico and two Angels
Tempera on wood, 133 x 81 cm
Galleria degli Uffizi, Florence

De: Testamento

Y el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía sencillamente: Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Después el Señor me dio, y me sigue dando, tanta fe en los sacerdotes que viven según la norma de la santa Iglesia romana, por su ordenación, que, si me persiguieran, quiero recurrir a ellos. Y si tuviese tanta sabiduría como la que tuvo Salomón y me encontrase con los pobrecillos sacerdotes de este siglo, en las parroquias donde viven, no quiero predicar al margen de su voluntad. Y a y a todos los demás sacerdotes quiero temer, amar y honrar como a mis señores. Y no quiero ver pecado en ellos, porque en ellos miro al Hijo de Dios y son mis señores. Y lo hago por esto: porque en este siglo no veo nada físicamente del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y santísima sangre, que ellos reciben y solos ellos administran a los demás.
Y quiero honrar y venerar estos santísimos misterios por encima de todo y colocados en lugares preciosos. Y los santísimos nombres y palabras suyas escritas, donde los encuentre en lugares indebidos, quiero recogerlos y ruego que se recojan y se coloquen en lugar decoroso.

***

(texto tomado de: Frate Francesco <http://www.fratefrancesco.org/escr/148.adm.htm&gt;. Fecha de consulta: 02 Jun 2015)

==============================

Vea las moniciones a la celebración eucarística de Corpus Christi 2015

==============================

Kiononía san Ignacio

Anuncios
Categorías: Reflexiones, Santoral | Etiquetas: , , , , | 1 comentario

Navegador de artículos

Un pensamiento en “Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor (B): Reflexión

  1. Pingback: Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor (B) Corpus Christi | Monicionista litúrgico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: