Solemnidad de Todos los Santos : Moniciones

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

CICLO B

Ap 7, 2-4. 9-14 / Sal 24 (23) / 1Jn 3, 1-3 // Mt 5, 1-12ª

«Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» (Mt 5, 8)

GIUSTO de' Menabuoi
Paradise
1375-76
Fresco
Baptistry, Padua

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos hermanos a esta celebración de la fidelidad de nuestro Dios. Hoy la Iglesia universal celebra la solemnidad de Todos los santos, la cual nos invita, por una parte, poner nuestros ojos en el cielo, donde habitan aquellos que pueden ver a Dios cara a cara; pero también, a vivir en comunión como comunidad iluminada por el bautismo.

Celebremos esta acción de gracias a quien nos colma con su santidad.

MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA

La Bienaventuranza cristiana es el deseo de vivir la vida con la intensidad del corazón de Dios, siendo signo de paz y reflejo de su bondad. Que al recibir con amor esta palabra, nos comprometamos a conocerle mejor y mostrar al mundo su rostro.

Animados por el ejemplo de los santos, escuchemos la Palabra de este día.

ORACIÓN DE LOS FIELES

R/. Gloria a ti Señor entre tus santos.

1) Que todos los bautizados, atentos a tu Palabra y a la voz de sus pastores, vivamos en comunión y con la plena esperanza de vivir en un solo Señor y una sola fe.

2) Que aquellos a quienes has llamado a vivir la misión en la Iglesia mediante la vida religiosa, el sacerdocio, el matrimonio o el celibato, abracen con dicha la vida a tu servicio.

3) Tú que nos has dado modelos de caridad, fe y esperanza en tus santos, enciende nuestro corazón para amarte a ejemplo de ellos.

4) Tú que nos llamas a ser instrumentos de tu paz, mira con bondad nuestro deseo de servirte en nuestros hermanos mediante obras que muestren tu bondad.

5) Oración por las intenciones de la comunidad en particular.

MONICIÓN AL OFERTORIO

Como los santos, quienes supieron poner sus vidas y el fruto de sus trabajos en manos de Cristo para ser presentados al Padre, dejemos sobre el altar nuestras ofrendas para que, por la acción del Espíritu Santo, demos frutos de santidad. Hagamos nuestra ofrenda.

MONICIÓN A LA COMUNIÓN

El pan de los bienaventurados se encuentra sobre el altar, en medio de nosotros. Que al recibir el Cuerpo del Señor, le adoremos en nuestra vida cotidiana con la misma intensidad y amor de los santos. Pasemos a comulgar.

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Descargue estas moniciones en versión imprimible 31 SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

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Kiononía san Ignacio

¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la comunión de los santos?

948 La expresión “comunión de los santos” tiene, pues, dos significados estrechamente relacionados: “comunión en las cosas santas [sancta]” y “comunión entre las personas santas [sancti]”.

Sancta sanctis [lo que es santo para los que son santos] es lo que se proclama por el celebrante en la mayoría de las liturgias orientales en el momento de la elevación de los santos dones antes de la distribución de la comunión. Los fieles (sancti) se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo (sancta) para crecer en la comunión con el Espíritu Santo (Koinônia) y comunicarla al mundo.

954 Los tres estados de la Iglesia. «Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; mientras otros están glorificados, contemplando “claramente a Dios mismo, uno y trino, tal cual es”» (LG 49):

«Todos, sin embargo, aunque en grado y modo diversos, participamos en el mismo amor a Dios y al prójimo y cantamos el mismo himno de alabanza a nuestro Dios. En efecto, todos los que son de Cristo, que tienen su Espíritu, forman una misma Iglesia y están unidos entre sí en Él» (LG 49).

955 “La unión de los miembros de la Iglesia peregrina con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe. Más aún, según la constante fe de la Iglesia, se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales” (LG 49).

956 La intercesión de los santos. “Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad […] No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra […] Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad” (LG 49):

«No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida» (Santo Domingo, moribundo, a sus frailes: Relatio iuridica 4; cf. Jordán de Sajonia, Vita 4, 69).

Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra (Santa Teresa del Niño Jesús, verba).

957 La comunión con los santos. “No veneramos el recuerdo de los del cielo tan sólo como modelos nuestros, sino, sobre todo, para que la unión de toda la Iglesia en el Espíritu se vea reforzada por la práctica del amor fraterno. En efecto, así como la unión entre los cristianos todavía en camino nos lleva más cerca de Cristo, así la comunión con los santos nos une a Cristo, del que mana, como de fuente y cabeza, toda la gracia y la vida del Pueblo de Dios” (LG 50):

«Nosotros adoramos a Cristo porque es el Hijo de Dios; en cuanto a los mártires, los amamos como discípulos e imitadores del Señor, y es justo, a causa de su devoción incomparable hacia su rey y maestro; que podamos nosotros, también, ser sus compañeros y sus condiscípulos (Martirio de san Policarpo 17, 3: SC 10bis, 232 (Funk 1, 336)).

958 La comunión con los difuntos. «La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; “pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados” (2 M 12, 46)”» (LG 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor.

959 En la única familia de Dios. “Todos los hijos de Dios y miembros de una misma familia en Cristo, al unirnos en el amor mutuo y en la misma alabanza a la Santísima Trinidad, estamos respondiendo a la íntima vocación de la Iglesia” (LG 51).

 

960 La Iglesia es “comunión de los santos”: esta expresión designa primeramente las “cosas santas” (sancta), y ante todo la Eucaristía, “que significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo” (LG 3).

 

961 Este término designa también la comunión entre las “personas santas” (sancti) en Cristo que ha “muerto por todos”, de modo que lo que cada uno hace o sufre en y por Cristo da fruto para todos.

 

962 “Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones” (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30).

ANGELICO, Fra
 Last Judgment
 c. 1431
 Tempera on panel, 105 x 210 cm
 Museo di San Marco, Florence
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