III Domingo de Adviento (C) : Moniciones

III DOMINGO DE ADVIENTO «Gaudete»

CICLO C – 2015

So 3, 14-18a / Sal. Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 / Flp 4, 4-7 // Lc 3, 10-18

« Estén siempre alegres en el Señor…  está cerca » (Flp 4, 4. 5b)

BOTTICELLI, Sandro
 Cestello Annunciation (detail)
 1489-90
 Tempera on panel
 Galleria degli Uffizi, Florence

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos a este, el domingo de la alegría. Comencemos recordando las palabras de nuestro Papa Francisco: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. (Evangelii Gaudium, 1).

Llenos de la alegría del Evangelio iniciemos esta celebración.

MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA

La alegría y la solidaridad que brota de nuestra esperanza han de ser distintivos de quienes aguardan a su Señor. Aun en la prisión, san Pablo escribe lleno de alegría, ya que quien ha encontrado a Cristo experimenta un gozo que nadie le podrá quitar; por eso, que se regocije Jerusalén, como dice Sofonías, porque el día del Señor está cerca. Escuchemos.

ORACIÓN DE LOS FIELES

R/. Ven, Señor Jesús.

1) Tú que eres la alegría de Jerusalén; ayuda a tu Iglesia para que, con testimonio fiel, lleve con alegría tu Palabra a todos los hombres y mujeres de la tierra.

2) Tú que nos das la paz que sobrepasa todo entendimiento, bendice a las naciones de la tierra con este don que anunciaron los ángeles en la noche santa de tu nacimiento.

3) Tú que haces manar la dicha de las fuentes de la salvación, llena de tu luz a quienes han dado la espalda a tu mensaje seducidos por las ideologías, la desesperanza o el egoísmo.

4) Tú que nos bautizarás con la fuerza de tu Espíritu, haz que animados por la intercesión de san Juan el Bautista, sepamos mostrar tus senderos al mundo y seamos signos de justicia y misericordia.

5) Oración por las intenciones de la comunidad en particular.

MONICIÓN AL OFERTORIO

Al llevar nuestra ofrenda al altar, hagámoslo en espíritu de oración: «Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores» (Evangelii Gaudium, 3). Que nuestra alegría brote del fruto del abrazo de Cristo. Hagamos nuestra ofrenda.

MONICIÓN A LA COMUNIÓN

Dispongamos nuestro corazón como un pesebre; que en él la misericordia, la alegría y la solidaridad sean el adorno que reciban a Cristo, el Señor. Pasemos a comulgar.

***

ENCENDER LA CORONA DE ADVIENTO (Tercer cirio)

(Para realizar en el momento que se considere oportuno)

Monición

El tiempo del Adviento hoy nos ha llamado a la alegría, pues esta es una luz de sosiego en un mundo que la malinterpreta o que la agota en la desesperanza. Que al encender esta tercera vela acojamos a Cristo y a nuestros hermanos con una sonrisa.

Lectura del profeta Isaías    61, 10-11-4

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace germinar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y su fama frente a todos los pueblos.

Palabra de Dios

Ministro

Padre de bondad y dicha; que al encender este tercer cirio de la “Corona del Adviento” que nos recuerda cómo cada vez está más cerca la noche santa de la Navidad, podamos renovar nuestra fe y, movidos a una penitencia sincera, gocemos, al contemplar a tu Hijo hecho niño, de la alegría perfecta. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

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Descargue estas moniciones en versión imprimible III DOMINGO ADVIENTO (C)

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Kiononía san Ignaciologo jubileo misericordia

Meditación para este III Domingo del Adviento “Gaudete”

En el Evangelio de Lucas encontramos otro aspecto importante para vivir con fe el Jubileo. El evangelista narra que Jesús, un sábado, volvió a Nazaret y, como era costumbre, entró en la Sinagoga. Lo llamaron para que leyera la Escritura y la comentara. El paso era el del profeta Isaías donde está escrito: « El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor » (61,1-2). “Un año de gracia”: es esto lo que el Señor anuncia y lo que deseamos vivir. Este Año Santo lleva consigo la riqueza de la misión de Jesús que resuena en las palabras del Profeta: llevar una palabra y un gesto de consolación a los pobres, anunciar la liberación a cuantos están prisioneros de las nuevas esclavitudes de la sociedad moderna, restituir la vista a quien no puede ver más porque se ha replegado sobre sí mismo, y volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella. La predicación de Jesús se hace de nuevo visible en las respuestas de fe que el testimonio de los cristianos está llamado a ofrecer. Nos acompañen las palabras del Apóstol: « El que practica misericordia, que lo haga con alegría » (Rm 12,8). (Bula papael de convocatoria al jubileo de la misericordia. Misericordiae Vultus, 16)
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