13 del mes: Marzo 2017


ANGELICO, Fra
The Annunciation
1430-32
Tempera on wood, 154 x 194 cm
Museo del Prado, Madrid

Hola a todos.

Seguimos disponiéndonos para celebrar el centenario de las apariciones de la Santísima Virgen Inmaculada en Fátima (Portugal). Contemplemos en este mes el “Sí” de María a la obra del eterno Dios. Que con su intercesión abramos nuestro corazón a las palabras que repetimos contantemente: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”.

¡Oh María concebida sin pecado! Rogad por nosotros que recurrimos a vos.

Oremos el Angelus

Hoy les comparto unas bellas palabras del Papa y Beato Pablo VI:

Estando acostumbrada la Iglesia a acudir a su Madre María, eficacísima intercesora, hacia ella dirigimos con razón nuestra mente y la vuestra, venerables hermanos, y la de todos los fieles; pues ella, como dice San Ireneo, «ha sido constituida causa de la salvación para todo el género humano»(Adv. Haer. 3, 22; PG 7, 959). Nada Nos parece más oportuno y excelente que el que se eleven las voces suplicantes de toda la familia cristiana a la Madre de Dios, que es invocada como «Reina de la paz», a fin de que en tantas y tan grandes adversidades y angustias nos comunique con abundancia los dones de su maternal bondad. Hemos de dirigirle instantes y asiduas preces a la que, confirmando un punto principal de la doctrina legada por nuestros mayores, hemos proclamado, con aplauso de los Padres y del orbe católico, durante el Concilio Ecuménico Vaticano Segundo, Madre de la Iglesia, esto es madre espiritual de ella. La Madre del Salvador, como enseña San Agustín es «claramente madre de sus miembros» (De sanct. virg. 6; PL 40, 399); con el que coincide San Anselmo, el cual entre otras cosas escribe estas palabras: «Puede considerarse algo más digno, que el que seas tú madre de los que Cristo se ha dignado ser padre y hermano?»(Or. 47; PL 158, 945); más aún, a ella la llama nuestro predecesor León XIII, «verdaderamente madre de la Iglesia» (Epist. Enc. Adiutricem populi christiani, 5 sept. 1895; Acta Leon. 15, 1896, p. 302). No ponemos en vano, pues, en ella la esperanza, conmovidos por esta temible perturbación.
(Beato Pablo VI. Varta Encíclica Chriti Matri, 5 <http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_15091966_christi-matri.html&gt;)

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