Hch 20, 17-21 // Jn 17, 1-11a

Las rosas de la vida
también han preparado para mí
sus espinas.

Gracias, Cristo, maestro.
No sólo me llamas a tu camino
y me muestras tus mandamientos,
también oras por mí.
Oras por cada uno de mis amigos,
oras por mi familia
y me invitas a orar.

Quiero sumergirme
en el caudal de tu Espíritu Santo.
Que mi plegaria brote
como la flor de la mañana
como la sonrisa y el cariño
como la caricia sincera.
También, quiero hacerla, brotar
porque te amo, mi Señor.

Hoy, como san Pablo,
quiero trabajar humildemente
movido por la fuerza de tu amor,
no quiero ser obstáculo
y abrirme a tu Palabra
porque sé que me amas
y
aunque no entienda
me darás lo mejor de ti:
Tu Pentecostés.