XXXI Domingo del Tiempo Ordinario (B) 2018 : Moniciones

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo B – 2018

Dt 6, 2-6 / Sal 18 (17) / Hb 7, 23-28 // Mc 12, 28b-34

«Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy». Dt 6, 6

Lectura de la Biblia

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/bible-reading-1506279&gt;

Monición de Entrada

Bienvenidos hermanos a la cena del Señor. En este XXXI Domingo del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a guardar la Palabra de Dios y, con ella sus mandamientos. Para nosotros hablar hoy de los mandamientos puede resultar como algo que no nos sorprende; sin embargo, para el pueblo de Israel y las primeras comunidades cristianas, era el regalo que Dios mismo les hacía para unirlos en la confesión de su amor.

Unidos a Cristo, nuestro sacerdote eterno y a su mandato eterno del amor, ofrezcamos al Señor, el amor de nuestro corazón.

Monición a la Liturgia de la Palabra

Cristo en probado sobre la Ley y su respuesta va más allá de la Ley, apunta al corazón mismo del hombre que debe responder, no desde el cumplimento, sino desde la libertad; es decir, de quien ha apostado su vida por el Dios que lo salva.

Prestemos atención a la voz de Cristo, quien es el sacerdote que perdura para siempre.

Oración de los Fieles

R/.  Dios del amor, escúchanos.

1) Señor, que tu Iglesia guarde y anuncie tu mandato de amor y, ante las dificultades y escándalos, reconozca que no hay Dios fuera de ti.

2) Dios de nuestros padres, mira con bondad a nuestras naciones para que puestos nuestros ojos en ti, vivamos en tu servicio y el de nuestros hermanos con transparencia y santidad.

3) Cristo, sacerdote eterno, unge con tu ternura a todos nuestros hermanos enfermos, a los que están solos y a los que han decidido darte la espalda para que reconozcan tu bondad y el llamado que les haces a la plenitud.

4) Que todos los santos, Señor, interceda por esta comunidad parroquial para que sea un jardín donde se cultive a diario la comunión con los hermanos y contigo y sea así, alegría de tu Iglesia y de nuestro tiempo.

Monición al Ofertorio

El cumplimiento de la Ley por la ley agota el corazón. Esta es una de las novedades de la experiencia cristiana. Sólo quien ama a plenitud y con intensidad puede abrazar la ley y descubrir en ella una experiencia de libertad, en nuestro caso, sabernos amados por el Padre.

Abiertos a esta experiencia del Espíritu de Dios, hagamos nuestra ofrenda de amor.

Monición a la Comunión

Acerquémonos con la confianza de quien se sabe amado por quien es: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo, Cristo, el Señor. Recibámoslo, sabiendo que Él es nuestro único Señor y demos testimonio de ello, sembrando en nuestra ciudad las semillas de su misericordia.

Con confianza, pasemos a comulgar.

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Descargue estas moniciones en versión imprimible dando click aquí

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