Solemnidad de Ntro Señor Jesucristo, Rey del universo

Ciclo B – 2018

Dn 7, 13-14 / Sal 93 (92) / Ap 1, 5-8 // Jn 18, 33b-37

«Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.». Dn 7, 14

Caminando hacia la Cruz

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/walking-to-the-cross-1315234&gt;

Monición de Entrada

Bienvenidos hermanos. Celebramos hoy el último domingo del Tiempo Ordinario con la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo. ¿Reconocemos que Cristo es nuestro rey? Esto va más allás de creer en un Cristo con coronas, capas y centro, esto es reconocer que su enseñanza y su presencia tienen relevancia en nuestras vidas y obras. A esto nos invita esta solemnidad: a reconocer el poder de Cristo, el Señor sobre nosotros y toda criatura.

Con la dicha del encuentro con nuestro Dios, aclamemos a nuestro rey.

Monición a la Liturgia de la Palabra

Reconocer a Cristo como Rey es atender y acatar su Palabra. El cristiano que desconoce la Palabra de Dios, desconoce al mismo Cristo, así nos lo recuerda la Iglesia. Hoy contemplamos, en la liturgia de la Palabra, a Aquel que está revestido de majestad y poder, el mismo que fue capaz de asumir el camino de la cruz. Contemplemos al crucificado para reinar con él.

Atendamos a la voz de nuestro rey.

Oración de los Fieles

R/.  Rey eterno, escúchanos.

1) Soberano de todos los hombres, custodia con tu amor a la Iglesia, tu esposa; para que ella sea reflejo de tu bondad ante todos los hombres y siembre con fidelidad la semilla de tu Evangelio.

2) Rey de las naciones, haz que todas las naciones, atendiendo a tu mensaje de salvación, trabajen por instaurar tu reinado en la historia y te adoren con verdadero espíritu de fraternidad.

3) Gobernador del universo, acompaña con tu generosidad, bondad y ternura a nuestros hermanos enfermos, para que reconozcan cómo tu misericordia los sostiene y los hace modelos de santidad en nuestra comunidad.

4) Cristo, Señor de la misericordia, cuida a esta comunidad que se congrega en honor de tu nombre. Haz que con la fuerza de tu Espíritu Santo permanezcamos en comunión con todos los santos y seamos lugar de alabanza perfecta de tu nombre.

Monición al Ofertorio

Al rey de nuestras vida, presentemos nuestros dones; que él transforme lo que somos para que le rindamos un culto de adoración perfecta y sembremos el mensaje de salvación; que seamos colaboradores de su obra en el mundo y todos le reconozcan con nuestro testimonio, que él es el Señor.

Presentemos al Señor nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

Acerquémonos a recibir a aquel que confesamos como rey. Que al recibirlo y confesarlo con nuestros labios, seamos reflejos de su realeza por nuestro bautismo y, poco a poco, hagamos que todas las criaturas le adoren como la fuente y el culmen de la existencia.

Movidos por el amor a nuestro rey y con la obediencia de nuestra amistad con él, pasemos a comulgar.

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