I Domingo de Adviento

Ciclo C – 2018

Jer 33, 14-16 / Sal 24 / 1Ts 3, 12-4,2 // Lc 21, 25-28. 34-36

«Estad en vela». Lc 21, 36

Velas

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Monición de Entrada

Hermanos, “El señor les dé la paz”. Con este saludo con el cual Francisco de Asís, instaba a todos sus oyentes a hacer penitencia y a alabar al creador, queremos comenzar este nuevo año litúrgico. Nos reunimos en torno a la Palabra y el Altar porque buscamos paz, porque queremos ser constructores de paz. Una paz que nos viene de nuestro Dios y nos impulsa a volver nuestro corazón a Él, a estar en vela.

Con enorme gozo, comencemos este tiempo de Adviento y nuestra celebración de acción de gracias.

Monición I cirio de la corona de Adviento

Encendemos el primer cirio de esta corona, el cual nos invita a estar atentos a la voz del Señor para que cada crezcamos en gracia y caridad.

V. Bendigamos al Señor

R. Demos gracias a Dios

Monición a la Liturgia de la Palabra

Adviento es un tiempo para estar en vela; sin embargo, muchos nos hemos preguntado: ¿cómo es esto? la Iglesia nos recuerda: hacer oración, ejercitar las obras de caridad, hacer penitencia, atender a la Palabra de Dios. Ante esto, la primera carta a los Tesalonicenses, nos da una clave a la invitación del adviento: “En cuanto a vosotros, que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y para con todos”. Sólo quien ama, puede estar en vela aguardando al objeto de su amor.

Escuchemos la voz del Señor para prepararnos para su venida.

Oración de los Fieles

R/.  Ven, Señor, Jesús.

1) Que tu Iglesia, Dios nuestro, continúe siendo fiel a tu mensaje, e iluminada por tu Espíritu de vida, lea e interprete los signos de los tiempos según tu corazón.

2) Que la justicia habite en nuestra tierra y nuestros gobernantes reconozcan con sinceridad la misión a la que los llamas, Señor.

3) Que nuestros hermanos enfermos y afligidos, sepan mantener su confianza puesta en tí, Señor, y, velando tu salvación, sean signo de santidad para todos los hombres.

4) Que la alegría que brota de este tiempo de Adviento, transforme la vida de nuestra comunidad parroquial, para que la celebración de tu Navidad, sea experiencia de tu gracia.

Monición al Ofertorio

Con la certeza de saber que nuestro liberador se acerca, presentemos en el altar nuestra ofrenda, para que nuestra vida se conserve en vigilia, oración y serenidad.

Presentemos al Señor nuestras ofrendas de acción de gracias.

Monición a la Comunión

Actualizar el misterio de la primera venida del Señor nos alegra; sin embargo, estamos atentos a su segunda venida, la cual, en lugar de ser una experiencia de temor y desolación, es alentadora por nuestra esperanza y por el alimento que Dios mismo nos da con la Eucaristía. Acerquémonos a comulgar para volver nuestro corazón, mente y afectos al Señor que nos fortalece.