Solemnidad de la Inmaculada concepción de la SS. Virgen María

2018

Gn 3, 9-15. 20 / Sal 98 (97) / Ef 1, 3-6. 11-12 // Lc 1, 26-38

«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Lc 1, 28b

Monición de Entrada

Hermanos, bienvenidos a la casa del Señor.

Nos reunimos para aclamar las maravillas de nuestro Dios en la persona de su sierva predilecta: María. Ella es modelo de fe, de escucha atenta a la Palabra, de contemplación activa y confianza en la providencia. Ella, por designio de la Trinidad es limpia de todo pecado y camino que nos acerca al Hijo amado del Padre.

Llenos de alegría, cantemos al Dios que nos ha bendecido con tal madre y démosle gracias.

Silencio y oración

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Monición a la Liturgia de la Palabra

El pecado es una realidad que nos aleja de Dios; sin embargo, Dios no nos cierra las puertas, antes bien, nos abre sus brazos constantemente para que gocemos de su misericordia y bondad. Es por esto que nosotros -los creyentes- debemos estar atentos a su obra salvadora que encuentra en María, la mujer limpia de pecado, el modelo de seguimiento de la buena nueva de nuestro Dios.

Escuchemos con el corazón el susurro amoroso de Dios.

Oración de los Fieles

R/. Por intercesión de la Inmaculada, escúchanos, Señor.

1) Para que tu Iglesia, a ejemplo de María, la madre de Jesús, sea reflejo puro de tu amor y se vea protegida de toda corrupción.

2) Para que nuestra nación, encomendada al Corazón Inmaculado, viva en concordia, paz y la alegría de edificar un ambiente digno para cada persona.

3) Por nuestros niños, para que que protegidos por la oración de María, Templo de la sabiduría, nazcan y crezcan en gracia y santidad ante tus ojos.

4) Por todas las personas que ha decidido entregar su existencia en la vida consagrada, para que a ejemplo de la Virgen Inmaculada, sean testimonio vivo del amor resucitado de Dios, contemplación ferviente e intercesión constante para la construcción del pueblo de Dios.

5) Para que nuestra comunidad parroquial permanezca en comunión entre cada uno de sus miembros y con nuestra diócesis, así, unidos en oración junto a María, gocemos de la hermosa espera de tu segunda venida.

Monición al Ofertorio

Como María Inmaculada, que ofreció lo mejor de sí misma para hacer presente en su vida al Dios vivo, ofrezcamos nuestro ser y, junto con el pan y el vino, hagamos presente a Cristo en el misterio del amor que es su Iglesia.

Hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

Pasemos al altar a comulgar con Cristo, el hijo de María. Preparémonos para recibirlo sacramentalmente y a hacerlo presente en nuestro diario vivir; de modo que, dispuestos durante este Adviento seamos un pesebre sobre el cual se manifieste su gloria.

Dispogámonos a comulgar.