III Domingo de Adviento – Gaudete

Ciclo C – 2018

So 3, 14-18a / Sal Is 12 / Flp 4, 4-7 // Lc 3, 10-18

«Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres». Flp 4, 4

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, al domingo del gozo o Gaudete. El camino del Adviento continúa invitándonos a volver el corazón a Dios, a disponernos para su llegada; pero también a hacerlo con alegría porque Dios está en medio de nosotros y manifiesta su acción en favor nuestro.

Con el gozo del Espíritu de Dios en nuestra comunidad, iniciemos la celebración de la santa Misa.

velas

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Monición III cirio de la corona de Adviento

Esta tercera luz, Señor, sea un motivo de gozo para nuestros corazones, los cuales, ante la proximidad de tu venida, se disponen en este Adviento a disponer un lugar digno de tu morada.

V. Bendigamos al Señor R. Demos gracias a Dios

Monición a la Liturgia de la Palabra

Dios nos habla, Dios está con nosotros, Dios hace maravillas para nosotros. Estas verdades de fe nos llenan de alegría, es por esto que la Palabra de Dios nos invita a permanecer en esta virtud que hace que nuestra fe ilumine en el mundo; fe que, como señaló Juan el Bautista debe movernos a obrar lo correcto para aguardar a nuestro Mesías.

Escuchemos atentos.

Oración de los Fieles

R/.  Ven, Jesús a alegrar nuestros corazones.

1) Para que tu Iglesia, movida por tu Palabra de alegría, siembre esperanza en cada hombre y mujer que te busca con sincero corazón.

2) Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., los presbíteros y diáconos para que sean sostenidos por la alegría de tu Evangelio y den testimonio fiel de la comunión de los santos.

3) Por aquellos que tienen como oficio la administración de los bienes y la justicia para nuestro pueblo, para que atiendan la llamada del bautista a obrar con rectitud de conciencia y transparencia de corazón procurando el cumplimiento íntegro de su deber.

4) Para que nuestros hermanos que padecen la desilusión, para que encontrándote en el pesebre, recobren la luz que disipa las tinieblas de la tristeza.

5) Por nuestra comunidad parroquial, para que esté alegre en la oración, en el servicio y en la formación de discípulos que anuncien la rectitud de la conciencia y la inmensidad de tu amor.

Monición al Ofertorio

Con alegría acerquémonos al altar de Dios que, como un pesebre, recibe lo que somos, lo que hacemos, lo que alberga nuestro corazón y de ello nos otorga lo mejor de su amor. Junto al pan y el vino, depositemos las esperanzas de nuestro pueblo y los clamores de justicia de tantos para que toda lágrima sea enjugada por la misericordia.

Llenos de gozo, hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

El Cordero de Dios anunciado por Juan el Bautista, está en medio de nosotros para encender en nosotros el fuego del gozo del Evangelio.

Pasemos a comulgar con el Dios por el cual lo santos cantan llenos de gozo.