II Domingo de Pascua (de la Divina Misericordia)

Ciclo C – 2019

Hch 5, 12-16 / Sal 118 (117) / Ap 1, 9-11a. 12-13. 17-19 // Jn 20, 19-31

«Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia».

Cruz y la vela

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/cross-candle-1415193&gt;

Monición de Entrada

¡Aleluya! Sean bienvenidos, hermanos, a la celebración del banquete del Señor. Él vive y nos sostiene con la fuerza de su misericordia y la luz del Espíritu Divino. Reunirnos hoy como comunidad de fe, es testimonio de la grandeza del Resucitado. Que al escuchar su Palabra y alimentarnos con su presencia sacramental reconozcamos como Dios y Señor, como fuente de la misericordia que nos perdona y de la alegría que nos impulsa a una vida en santidad.

Llenos de gozo iniciemos nuestra celebración.

Monición a la Liturgia de la Palabra

Como cristianos reconocemos la misericordia de Dios, al saber que es más grande su amor que nuestros pecados, también al contemplar sus obras magníficas. Él nos espera con amor a pesar de nuestras incredulidades, pues, del mismo modo que los primeros cristianos hacían prodigios y milagros, aguarda para que tú y yo, hagamos lo mismo con la fuerza del amor que ha derramado en nuestros corazones.

Escuchemos al Resucitado quien nos invita a alegrarnos en su misericordia.

Oración de los Fieles

R/.  Dios de misericordia, escúchanos.

1) Te pedimos, Dios de la vida, por tu Iglesia, para que sumergida en el misterio de tu misericordia y sostenida con la fuerza de tu espíritu, sea comunidad fraterna, signo de acogida y motivo de esperanza.

2) Te rogamos, Dios Resucitado, por este pueblo tuyo para siembres en él tu justicia y, resucitando de sus estructuras de muerte, pueda edificarse en la celebración de la vida y la fraternidad.

3) Llama, Cristo vivo, a nuestros hermanos que se encuentran alejados de tu gracia; para que, todos sumergidos en tu misericordia, seamos dignos de cantar tus alabanzas con la asamblea de los santos.

4) Manifiesta tu ternura en esta comunidad que has congregado ante tu altar; que tu presencia resucitada sean nuestra dicha y nuestra fortaleza para caminar con certeza hacia tu rostro.

Monición al Ofertorio

El miedo es vencido por la presencia del Resucitado. A cambio de nuestro temor y nuestras vacilaciones, Él nos ofrece su paz. Llevemos al altar todas nuestras experiencias y alegrías, nuestros fracasos y esperanzas para que sean bañadas por la misericordia del Dios vivo y gocemos de su Presencia todos nuestros días.

Hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

La presencia resucitada y misericordiosa de Cristo está en medio de nosotros. Más que una devoción, es una experiencia que nos invita a levantarnos cada vez, a fortalecer nuestra fe para confesarlo con todo el corazón, para vivir la experiencia de los hijos de un Dios que es Padre y nos regala su Espíritu Divino. Comulguemos con Cristo para que, como él alimento se hace parte de nosotros, nosotros nos convirtamos cada vez más a él.

Llenos de alegría por el Dios que nos da su corazón, pasemos como hermanos al altar.

==================

Descargue estas moniciones en versión imprimible dando click aquí

==================

Anuncios