VI Domingo de Pascua

Ciclo C – 2019

Hch 15, 1-2. 22-29 / Sal 67 (66) / Ap 21, 10-14. 22-23 // Jn 14, 23-29

«Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo» (Jn 14, 27).

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, al día del Señor. El Resucitado nos ha abierto las puertas de la salvación y de la vida en el Espíritu por la fe que hemos recibido; fe que ha de manifestarse en obras de amor hacia Él y los hermanos. Fe y amor que han de conducirnos a la vivencia de la paz, fruto de la cruz y la reconciliación, libre de egoísmos y protagonismos. Paz que es fruto del Espíritu Santo.

Con el gozo de los bautizados que caminamos hacia la nueva Jerusalén, iniciemos nuestra celebración litúrgica.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios coloca en el centro de nuestra reflexión tres asuntos que se recalcan en la Pascua: la fe que nos abre el camino a la salvación, la nueva Jerusalén que es el anhelos de la vida del creyente y el amor como máxima Ley del ciudadano en Cristo. A todo esto se suma, la presencia del Espíritu Santo quien es la fuerza que nos impulsa a concretar estas realidades en nuestro día a día.

Iluminados por la Palabra del Dios de la vida, escuchemos atentos para dar fruto en abundancia.

Oración de los Fieles

R/.  Cristo Resucitado, atiende nuestra oración.

1) «El muro tenía doce cimientos que llevaban doce nombres: los nombres de los Apóstoles del Cordero». Que tu Iglesia, en este tiempo santo, ahonde en la fuerza del Evangelio que la sustente para que sea motivo de esperanza para todos las criatura.

2) «La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo». Que tu paz, Señor, habite en nuestra nación para que, vencidas las torpezas del egoísmo y la avaricia, progresemos en la construcción de la justicia, la bondad y la equidad.

3) «El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él». Acompaña a nuestros hermanos que sufren, para que, sostenidos por tu inmenso amor, sepan unirse a tu cruz y al misterio de la Pascua.

4) «pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.». Que nuestra comunidad de fe sea sostenida por la fuerza de tu Espíritu y, dócil a él, sea vestigio de la Nueva Jerusalén en donde tú, Señor, eres el centro de su vida y apostolado.

Monición al Ofertorio

Al Dios de la paz, presentemos el fruto de nuestros trabajo, nuestro deseo de conversión, nuestra búsqueda de ser santos al darle sabor a la tierra con justicia y caridad. Que junto con el pan y el vino, sean presentadas al Padre todas nuestras ilusiones de morar con Él.

Presentemos nuestros dones.

Monición a la Comunión

El Resucitado nos da su paz, nos promete su Espíritu y nos acompaña con su presencia Eucarística cada día. Acerquémonos al altar y abramos nuestro corazón para comulgar con Él y unir nuestro ser a Él.

Velas

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/peace-candles-1314553&gt;

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