Solemnidad de Pentecostés

Ciclo C – 2019

Hch 2, 1-11 / Sal 104 (103) / 1Co 12, 3b-7. 12-13 // Secuencia // Jn 20 19-23

 

«Paz a vosotros» (Jn 20, 19).

 

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, a la celebración del Amor de nuestro Dios. Hoy es la fiesta del Espíritu, el cumpleaños de la Iglesia, el cumplimiento de las Promesas de la Escritura: hoy es Pentecostés. Recibir el Espíritu del Resucitado es llenarnos de nueva alegría para comunicar el Evangelio y hacerlo vida en nuestra cotidianidad. Que el mismo Espíritu nos impulse a presentar nuestra alabanza perfecta al Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Con el gozo de los hijos de Dios, iniciemos la santa misa.

 

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios, creemos verdaderamente, ha sido inspirada por el Espíritu. En ella, él mismo está presente para llenar nuestros corazones de paz y de la alegría del encuentro con nuestro Dios, quien, resucitado, nos señala el camino hacia el Padres y la nueva evangelización. Escuchemos la voz del Espíritu para dar frutos de esperanza y reconocer que «Jesús es el Señor». Escuchemos.

 

Oración de los Fieles

R/.  Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra.

1) Que tu Iglesia, conserve, por la fuerza del Espíritu Santo, la alegría Pascual; y así, unidos en comunión con el Papa, manifieste al mundo el don de la paz del resucitado.

2) Que nuestro país, animado por la acción del Espíritu de Dios, sea lugar donde florezca la justicia para cada persona, la hospitalidad y la benignidad.

3) Que nuestros hermanos que padecen la persecución a causa de la fe o quienes viven condiciones hostiles para vivir a plenitud la relación con el Resucitado, encuentren por el Espíritu Santo, formas nuevas para mantenerse en la esperanza del Evangelio.

4) Que nuestra comunidad parroquial, que ha vivido con intensidad la Pascua, mantenga viva, con el auxilio del soplo de Dios, la llama de la caridad y la fe.

 

Monición al Ofertorio

En este pan y vino, en la reunión de nuestra Iglesia y en la proclamación de la Palabra se hace presente el Resucitado quien dinamiza los corazones. Que al ser llevados al altar nuestros afectos, trabajos y sueños, veamos cómo el Espíritu de Dios nos sustenta y renueva nuestra vida como bautizados.

Movidos por el Espíritu, hagamos nuestra ofrenda.

 

Monición a la Comunión

En el altar, el resucitado nos congrega y sopla sobre nosotros el don de su Espíritu para llenarnos de su paz. Que, al comulgar con Él, seamos instrumentos de esta paz y sembremos esperanza donde no la hay, la luz pascual donde se apaga la dignidad de la persona y la fe.

Acerquémonos, movidos por el Espíritu De Dios, a comulgar.

Fuego

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