XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C – 2019

Is 66, 10-14c / Sal 66 (65) / Ga 6, 14-18 // Lc 10, 1-12. 17-20

«¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos». (Lc 10, 3)

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, a la celebración del día del Señor. En consecuencia, con el domingo anterior en el que el Señor nos invitaba a su seguimiento, hoy nos lanza al camino, es decir, a la misión. Misión que no tiene más mensaje que el de la cruz del Señor, esto es, la reconciliación y la misericordia de Dios con nosotros.

Llenos de gozo por el Dios que llena con su amor nuestro corazón, iniciemos nuestra santa misa.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios es alegría y consuelo para el creyente; quien no se queda contento con solo escucharla, sino que la escruta y saborea en su diario vivir. Esta lectura orante, se convierte en esperanza que se anuncia a todos; por esta razón Isaías, descubre en la palabra de Señor la dicha y el consuelo de Israel; San Pablo, el esplendor de la cruz y los discípulos misioneros, la dicha de ver inscritos sus nombres en el libro de la Vida.

Escuchemos al Señor, quien es el que nos motiva a comunicar nuestra esperanza.

Oración de los Fieles

R/.  Escúchanos, Señor.

1) Señor Jesús, tú que has sembrado en tu Iglesia el mensaje de la esperanza y la salvación, haz que todos los bautizados, unidos a la voz del Papa Francisco, sigamos comunicando tu presencia resucitada a todos los hombres y mujeres de la historia.

2) Señor Jesús, que nuestra nación acoja tu llamada a la salvación, y en ella florezca la paz, la misericordia, la justicia y la fraternidad entre todos los que la habitamos.

3) “Señor, Jesús, sol que naces de lo alto y primicia de la humanidad resucitada, haz que, siguiéndote a ti, no caminemos nunca en sombras de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida”. (L.H.)

4) Señor Jesús, que nuestra comunidad de fe sea semillero de nuevas vocaciones que sirvan a tu Iglesia desde los diferentes carismas y servicios que tú has sembrado en ella, para la construcción de tu familia santa.

Monición al Ofertorio

La misión brota de la contemplación; la contemplación, de reconocer la grandeza de nuestro Dios y nuestra limitación. Al presentar en el altar el pan y el vino, pongamos en la presencia del Señor nuestro corazón para que sea luz de esperanza.

Con la alegría de un Dios que nos acoge, presentemos nuestras ofrendas.

Monición a la Comunión

Comulgar con Cristo no es solo guardarlo en el corazón, es salir con él a los caminos, a lo lugares donde se desarrolla nuestra vida y manifestarle a todos la alegría que nos causa su infinito amor derramado en nuestros corazones. Así seremos misioneros de la misericordia y atraeremos a todos a su amor. Como hijos de Dios, pasemos a comulgar.

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/mi-camino-en-la-arena-1403695&gt;

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