XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C – 2019

Sb 11, 23 – 12, 2 / Sal 144 / 2Ts 1, 11 – 2, 2 // Lc 19, 1-10

«Pero, porque lo puedes todo, tienes piedad de todos y parece como que no hicieras caso de los pecados de los hombres para que así se arrepientan». (Sb 11, 23)

Monición de Entrada

El Señor de la historia y la salvación nos invita a volver a él. El Tiempo Ordinario está llegando a su conclusión de los XXXIII domingos que lo componen, nos encontramos en el XXXI; por eso la Palabra de Dios nos recuerda la inmensa misericordia de Dios; quien nos invita a abandonar el pecado y, aún, desdeñar al pecador. Todos podemos recibir su salvación y gozar de su amor.

Puestos en manos de nuestro Dios, iniciemos nuestra celebración.

Monición a la Liturgia de la Palabra

«Hoy ha llegado la salvación a esta casa» es la expresión de Jesús que resuena en este domingo. Expresión maravillosa al concluir el mes misionero extraordinario; expresión maravillosa para quienes buscan a Dios. El libro de la Sabiduría nos recuerda que somos criaturas pensadas por Dios y, por eso, amadas; lo cual se ratifica en la historia de Zaqueo, en la tuya y en la mía.

Con el deseo de volver el corazón a Dios, escuchemos su Palabra.

Oración de los Fieles

R/.  Dios de la salvación, atiende nuestra oración..

1) «Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida». Que tu Iglesia, movida por tu Espíritu Santo, sea lugar de acogida para el pecador, escuela de santidad y motivo de esperanza.

2) «Señor, el mundo entero es ante ti como un grano de arena en la balanza». Que nuestra nación vuelva su corazón a la invitación que le haces a la concordia y al cuidado consciente de nuestra casa común.

3) «El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan». Con el salmista, te pedimos por nuestros hermanos que sufren, los enfermos, los desempleados, los migrantes, los que han perdido la esperanza; para que, por tu bondad, reconozcan tu mano que los sostiene y guarda.

3) «Siempre rezamos por vosotros, para que nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación». Que nuestra comunidad parroquial que celebra la mesa del Señor, alimentada por la Eucaristía, sea rica en apostolados, generosa en su misión y fiel a su vocación de vivir en comunión.

Monición al Ofertorio

Como Zaqueo, quien al reconocer la bondad y misericordia de Cristo, dispone lo mejor de sus bienes y de sí mismo, presentemos en el altar lo mejor de nuestro trabajo, lo más valioso de nuestro corazón; para que, animados por su gracia, seamos instrumentos de salvación en la misión personal a la cual Dios nos ha llamado.

Hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

Cristo está en el altar y, como en su tiempo con Zaqueo, sale a nuestro paso para comunicarnos la Buena Nueva del amor del Padre y la luz del Espíritu Santo. Comulguemos con él para que seamos fieles a la vocación que nos revela y al camino de santidad.

Como hermanos y unidos con toda la Iglesia, pasemos a comulgar.

El árbol de la

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/the-tree-1316742&gt;

=================

Descargue estas moniciones en versión imprimible dando click aquí

==================