XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C – 2019

Ml 3, 19-20a / Sal 98 (97) / 2Ts 3, 7-12 // Lc 21, 5-19

«Porque ya llega el día, ardiente como un horno. Todos los orgullosos y los que hacen el mal serán quemados como paja por el fuego de ese día. No quedarán de ellos ni ramas ni raíces». (Ml 3, 19)

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos a la celebración del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, con lo cual vamos llegando al final de este tiempo litúrgico. Con este concluir del año litúrgico, la Iglesia nos invita a contemplar la realidad del fin; sin embargo, esta no es una contemplación trágica, sino llena de esperanza en la justicia y la misericordia de nuestro Dios.

Movidos por esta esperanza, unamos nuestra voz al coro de los ángeles y los santos en esta acción de gracias.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios nos recuerda que “el día del Señor” es una realidad; es decir, el momento que en los vivos y los muertos seremos juzgados. Sobre esto se levantan múltiples comentarios; sin embargo, para quien tiene los ojos puestos en Cristo, el mayor temor es ser digno de su amor y perseverar en su presencia.

Con la ayuda del Espíritu de Dios, escuchemos su palabra para cultivar nuestra constancia en el don de la fe.

Oración de los Fieles

R/.  Justo juez, escúchanos.

1) Para que la Iglesia, movida por el amor a ti, persevere en la oración y la caridad, manifestando al mundo el poder de tu misericordia.

2) Para que nuestra Patria, reconociendo el poder de tu justicia, siembre la equidad, la bondad y la esperanza para todas las personas que la habitamos.

3) Para que nuestros hermanos que sufren por el peso del sinsentido, las adicciones, la soledad o la enfermedad pongan sus ojos en ti, Dios de la vida y reconozcan en ti un motivo para seguir esperando.

4) Para que nuestros fieles difuntos, sean juzgados con la ternura de tu mirada y gocen del resplandor amoroso de tu presencia.

5) Para que nuestra comunidad parroquial, sostenida por la intercesión de la Inmaculada, permanezca fiel en la vocación a la que la llamas, para que sea semillero de nueva evangelización y escuela gozosa del Evangelio.

Monición al Ofertorio

Presentemos al Dios de la vida, lo que hemos sembrado a lo largo de la semana que pasó y lo que ensoñamos hacer en la que viene; para que, puesto nuestro tiempo y corazón en su presencia, bendiga el trabajo de nuestras manos y fortalezca nuestro ser ante la tentación de vivir alejados de Él.

Hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

Cristo, el juez de los vivos y los muertos, está en medio de nosotros. Él nos invita a su vida inmortal, al banquete de su amor. Acojamos su Palabra e invitación para ser signos de esperanza y bondad en el mundo.

Pasemos a comulgar.

Ángel del Juicio Final

Imagen tomada de : <https://es.freeimages.com/photo/angel-of-final-judgement-1466539&gt;

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