Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José

Ciclo A – 2019

Sir 3, 2-6. 12-14 / sal 128 (127) / Col 3, 12-21 // Mt 2, 13-15. 19-23

«Sobre todo, revístanse del amor, que es vínculo de la perfección». (Col 3, 14)

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, a la celebración del amor de Dios como familia. Hoy, en este tiempo de Navidad, nuestra mirada se dirige a la familia de Nazaret. En ella, Dios que es también una familia, nos manifiesta el poder su amor, el poder que se levanta sobre la fragilidad. Pidamos al Señor, por intercesión de María y José, fortalezca nuestras familias para caminar en la vida evangélica.

Iniciemos nuestra celebración en la que el Señor nos invita a su mesa.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios nos ilumina sobre nuestras relaciones familiares; en ellas el amor es el fundamento; de él se deriva la honra, la piedad, la fidelidad y la paz que debe reinar en las relaciones. También esta es una oportunidad para orar por la familias que atraviesa crisis, en especial el desarraigo, como la familia de Nazaret quien huye a Egipto.

Acojamos a la Palabra de Dios, para que ella sea el centro de nuestras relaciones familiares.

Oración de los Fieles

R/. Dios de la familia, escúchanos.

1) Por la Iglesia para que sea una sola familia para tu gloria, y brinde acogida a todos los hombres y mujeres con su mensaje de esperanza.

2) Por nuestra nación, para que contribuya a la vida de las familias, en donde se restituya la dignidad de cada persona y sean semilleros de paz y justicia.

3) Por la familias, en especial, por aquellas que sufren la desunión, el maltrato, el desempleo o el desplazamiento, para que sean sostenidas por tu gracia que resplandece en el pesebre.

4) Por nosotros, reunidos en torno a tu altar, para que abramos los ojos a tu acción y los oídos a tu Palabra y anunciemos al mundo la alegría siempre nueva de tu Encarnación.

Monición al Ofertorio

Con las ofrendas eucarísticas, depositemos en el altar de Cristo a todos los miembros de nuestras familias. Que cada una de ellas sea aroma agradable que eleva sus plegarias a la divina Trinidad y, a su vez, sean las manos de su amor que brindan acogida y esperanza.

Presentemos nuestras ofrendas.

Monición a la Comunión

Como san José y la Inmaculada, acojamos con amor y devoción al Niño de Belén, quien, por acción del Espíritu Santo, está en medio de nosotros sobre el altar. Que al recibirlo, acojamos su Palabra y hagamos de nuestras familias un campo de misión cristiana.

Como hijos de un mismo Padre, pasemos a comulgar.

familia

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