II Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo A – 2020

Is 49, 3. 5-6 / Sal 40 (39) / 1Co 1, 1-3 // Jn 1, 29-34

«Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». (Is 49, 6)

Monición de Entrada

Bienvenidos, hermanos, a la celebración de la fracción del pan. Retomamos el Tiempo Ordinario y en este II Domingo, la esperanza reflejada en las vestiduras verdes de los ministros, vuelve nuestros ojos hacia quien es nuestro Salvador y Ungido por el Espíritu Santo.

Movidos por la alegría de Cristo y de su Espíritu Santo, aclamemos a nuestro Dios.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios vuelve a poner nuestros ojos en el acontecimiento del bautismo del Señor, como el momento de inicio del ministerio de Cristo; al reflexionar sobre este momento, somos invitados a reconocer en nuestro propio bautismo como fuente de nuestra relación con Dios, pero también de nuestro testimonio ante el mundo de su amor.

Escuchemos atentos la voz del Dios que nos ama.

Oración de los Fieles

R/. Ilumínanos, Señor, con tu Espíritu Santo.

1) Oremos por la Iglesia, para que permanezca en comunión con el Papa Francisco y el Espíritu Santo la guíe por los senderos de la caridad sincera, conforme al compromiso bautismal.

2) Oremos por nuestro mundo para que la paz reine en todas las latitudes; en especial entre los fieles de todas las religiones y los hijos de Abrahán que creemos en un único Dios.

3) Oremos por nuestros hermanos que sufren a causa de la fe bautismal, quienes sufren persecuciones, o contradicciones; para que, iluminados por ti, te reconozcan como el Ungido de Dios y salvador de los hombres.

4) Oremos por nuestra comunidad, para que fiel a la verdad evangélica, contribuya desde la oración y la caridad, a la construcción de una sociedad más justa y acogedora.

Monición al Ofertorio

San Pablo en su carta nos ha recordado que, por la gracia del bautismo, estamos llamados a ser santo, esto es, a acoger la Voluntad de nuestro Dios, prestar atención a Jesucristo su Ungido, y retribuir de los dones que de Dios recibimos. Junto al Pan y el vino, ofrezcamos lo mejor de nuestro corazón.

Hagamos nuestra ofrenda.

Monición a la Comunión

Dios quiere hacernos luz en todas las naciones de la tierra, luz en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestros barrios y colegios, en nuestras comunidades. Que, al acercarnos a comulgar con Cristo, “Hijo amado del Padre”, nosotros redescubramos su amor en nuestros corazones para transmitir esta luz.

Como hermanos, pasemos a comulgar.

Arena de río

Imagen tomada de: <https://es.freeimages.com/photo/sand-river-1390452&gt;

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