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Miércoles de Ceniza : imposición de la ceniza por un laico (2016)

R ITO DE LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA POR UN LAICO

MIERCOLES DE CENIZA

2016

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Fuente de la fotografía: <https://pixabay.com/static/uploads/photo/2015/02/18/09/51/in-640516_960_720.jpg&gt;

Signación

El animador se signa junto con toda la asamblea.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Saludo

El animador saluda con las manos juntas a la asamblea con una de las siguientes invocaciones.

V. Nuestro auxilio es el nombre del Señor

R. Que hizo el cielo y la tierra.

Monición

El animador u otro de los presentes, puede hacer una monición que introduzca la celebración. He aquí un modelo:

«Conviértanse y crean en el Evangelio», ésa es la invitación que Jesús nos hace hoy a través de la Iglesia.

Convertirse quiere decir volverse hacia Dios. Supone más un dirigirse hacia Alguien que llama que un desprenderse del egoísmo y optar por una nueva concepción de la vida. Para acoger un mensaje, hay que elevar ante todo los ojos hacia el mensajero.

Que al ponernos la ceniza renovemos nuestra búsqueda incesante del amor de Dios.

Oración colecta

El animador invita a orar, y todos harán silencio por breves momentos. Si lo desea puede utilizar el tradicional Oremos. Luego hace la siguiente oración.

Padre bueno,

Concédenos poder inaugurar con este ayuno santo

la vigilancia propia

de nuestro combate cristiano,

para que el vigor que comunica

a nuestro ser la austeridad de la Cuaresma

afirme nuestra fortaleza

en la lucha cotidiana contra el mal

y en el progreso de la virtud.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

CELEBRACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS

El animador o, preferiblemente, otro laico que se encuentre presente proclama la lectura, la cual se puede tomar o de Antiguo Testamento o de Evangelio, según sea la disposición de tiempo.

Del libro del profeta Joel 2, 12-18

Dice el Señor todopoderoso: Convertíos a mi de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones no las vestiduras: Convertíos al Señor Dios vuestro; porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas. Quizá se convierta y se arrepienta y nos deje todavía la bendición, la ofrenda, la libación del Señor nuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión; congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba; la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: «Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, no entregues tu heredad al oprobio; no la dominen los gentiles, no se diga entre las naciones: «¿Dónde está su Dios?» Que el Señor sienta celo por su tierra y perdone a su pueblo.

Palabra de Dios.

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O bien

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos, de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha ¡así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Palabra del Señor.

Reflexión

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

(Tomado del Mensaje de S.S. Francisco para la cuaresma 2016)

IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

El animador y, si es el caso, otros laicos, impone(n) la ceniza a los presentes diciendo a cada uno:

V. Conviértete y cree en el Evangelio.

O bien:

V. Acuérdate que polvo eres y en polvo te convertirás.

Padrenuestro

A continuación, el animador, con las manos juntas, exhorta a la asamblea con estas u otras palabras.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre diciendo: Padre nuestro que estás en el cielo…

Oración

El animador invita a orar, y todos harán silencio por breves momentos. Si lo desea puede utilizar el tradicional Oremos. Luego hace la siguiente oración.

Dios, que conviertes a ti los corazones de los creyentes,

escucha nuestras súplicas:

Concédenos abandonar los senderos del error

para seguir a Cristo tu Hijo,

por el camino que conduce a la vida;

para que fieles a las promesas del bautismo,

vivamos coherentemente con nuestra fe,

testimoniando con valor la verdad de tu Palabra.

Por Cristo nuestro Señor, tu Hijo que vive y Reina por los siglos de los siglos. Amén.

ENVÍO :: Bendición

El animador, con las manos juntas, invoca la bendición de Dios sobre la asamblea. Se termina con:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Una vez invocada la bendición de Dios se puede hacer una oración a la Virgen Inmaculada María para que sea nuestra compañera en el camino a la Pascua de su Hijo.

Basado en el propuesto por: <http://www.mercaba.org/LITURGIA/Cuaresma/Ceniza/celebracion_con_laico.htm&gt;

2016

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